Hoy las usamos en lo cotidiano, casi sin darnos cuenta. En un negocio para calcular el vuelto, o sumar el total del día, calcular un descuento al publicar un producto, o para resolver una ecuación en la universidad. Sí, obviamente, hablamos de las calculadoras.
Pero si nos referimos a la historia, y a su origen, nos tenemos que remontar a muchos años atrás. En donde acontecieron, inventos brillantes, guerras por patentes y revoluciones tecnológicas.
El principio: el ábaco y los primeros cálculos
La necesidad de calcular, es tan antigua como el comercio. Hace más de 5000 años, se utilizaba el ábaco, que constaba de un marco con "piedritas" que se deslizaban, lo que permitía sumar, restar y multiplicar de forma rápida. Griegos, romanos, chinos, desarrollaron sus propios ábacos. Durante muchos siglos fue la herramienta más poderosa de cálculo.

En el siglo XVII, el matemático escocés John Napier, inventó los llamados "huesos de Napier", unas varillas de marfil con tablas de multiplicación grabadas, que facilitaban los cálculos complejos.

En 1642, Blaise Pascal, construyó la Pascalina. La primera máquina mecánica capaz de sumar y restar automáticamente, con engranajes que se movían al girar la rueda. Sí, en 1642. Su padre era recaudador de impuestos. Sí, en 1642, ya corrían los impuestos.

El siglo XIX: las máquina que piensan
En 1822, Charles Babbage, un matemático inglés, diseña la "Máquina Diferencial". Consistía en una aparato muy grande que resolvia tablas matemáticas con precisión. Por diversos problemas, no pudo terminar de construirla, pero sentó las bases de la computación moderna.

A fines del siglo XIX, las calculadoras mecánicas de escritorio empezaron a popularizarse en oficinas y comercios.
Las primeras calculadoras eran pesadas, caras y ruidosas y sus marcas eran Burroughs, Odhner y Brunsviga.
Éste es el ejemplo de una máquina Brunsviga:

La calculadora entra al bolsillo
En 1967, Texas Instruments, desarrolló el primer prototipo de calculadora electrónica de mano. En 1970, los primeros modelos llegaron al mercado, pesaban menos de un kilo y funcionaban con circuitos integrados.
En 1972 llegó la Hewlett Packard, HP-35. La primera calculadora científica de bolsillo. Calculaba senos, cosenos y logaritmos. Costaba unos 3.000 dólares de hoy. Fue tan popular que HP agotó su stock en pocas semanas.

Japón rompe el mercado. Surge Casio.
Mientras tanto en Japón, un ingeniero llamado Tadao Kashio, estaba contruyendo algo diferente. Un día llegó a la mesa del taller donde trabajaba, una calculadora mecánica usada por los militares en el aeropuerto, durante la Segunda Guerra Mundial. Era tan grande que se transportaba sobre ruedas. Su objetivo, era compactar esa computadora a un tamaño manipulable con facilidad.
En 1946 fundó con sus hermanos la empresa Kashio Seisakujo. Trabajaron durante años en el proyecto de desarrollar una calculadora eléctrica pequeña.
En 1957 lanzaron el modelo 14-A, la primer calculadora compacta completamente eléctrica de Japón y fue fabricada en serie. Naciendo ese mismo año, Casio Computer Co Ltd. Casio es la pronunciación latina del apellido de su creador, Kashio.

Kashio, no se conformó con la 14-A y la empresa presentó el modelo 001. La primer calculadora electrónica de escritorio con memoria incorporada del mundo.

Para 1969, Casio había vendido 100.000 unidades de calculadoras. Y para 2006, ese número superaba los 1.000 millones a nivel mundial.
La marca se convirtió en sinónimo de calculadora en todo el mundo, especialmente en el ámbito educativo. Hoy, modelos como la Fx-991 o la MX-12, que las encuentran en nustra tienda, siguen siendo herramientas indispensables en aulas, oficinas y comercios de toda América Latina.
Pese a todo, actualmente la calculadora no desaparece
En época de smartphones, la calculadora física sigue estando firme. En la universidad o en la escuela, no es posible hacer un examen con un teléfono celular en la mano. Para trabajos contables, en un negocio, es más cómodo trabajar con una buena calculadora que depender de abrir una app en el teléfono.
5000 años de evolución, hoy caben en la palma de una mano. De lo cual, Casio, es un actor principal en la historia.
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